
Sin embargo, Juan Carlos se marchó de su casa y logró conformar una familia, aunque le ha tocado trabajar muy duro, lleva una vida digna y tranquila; sólo lo atormenta la situación de su hermana Juliana, quien asegura que la pobreza, el maltrato y su pequeña hija la obligaron a tomar la decisión de vender su cuerpo y hasta ahora es lo único que ha encontrado para sobrevivir.
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