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Mitos sobre el consumo de alcohol y droga

Última actualización: 12-05-2011 4:35 pm
Mito 1: Quien consume droga puede dejarlo cuando quiera.
Realidad: Quien ya es adicto, para salir de las drogas debe buscar ayuda de un profesional o institución donde reciba tratamiento.

Mito 2:

Se necesita consumir droga durante mucho tiempo, para que haga daño. Realidad: Existen riesgos, graves a veces desde los inicios del consumo, además de la dependencia física y psicológica que genera el consumo de droga.

Mito 3:

si se compra la droga a los vendedores conocidos se asegura la pureza. Realidad: como las drogas adictivas no médicas son ilegales, nadie garantiza pureza, ni calidad.

Mito 4:

Los adolescentes son demasiado jóvenes para convertirse en consumidores dependientes. Realidad: La dependencia puede desarrollarse a cualquier edad, incluso un recién nacido puede serlo si su madre es dependiente.

Mito 5:

Los efectos de la Marihuana desaparecen en unas cuantas horas. Realidad: Aunque “el viaje” puede pasar en unas pocas horas, los trastornos de la memoria, la concentración, la incoordinación, pueden durar hasta tres días después de un consumo de marihuana.

Mito 6:

Si mis padres consumen drogas es normal que yo consuma drogas. Este mito parte de considerar que, fatalmente, “todo hijo de consumidor debe ser consumidor”. Realidad: Cabe la pena considerar que el consumo de drogas está determinado por causas de tipo biológico (herencia), individual (estructura de personalidad) y social (puede representar un factor de riesgo, esto no implica que los hijos, necesariamente, deban ser consumidores).

Mito 7:

Las drogas te ayudan a olvidar los problemas. Este es uno de los argumentos más utilizados por los jóvenes al momento de justificar el consumo de drogas. Realidad: Lo cierto es que todos los consumidores reconocen que, por el contrario, éstas agravan todos sus problemas a nivel familiar, laboral, académico y social, y que además se convierten en la causas de graves enfermedades físicas y trastornos mentales.

Mito 8:

La marihuana cura enfermedades y el licor mata las lombrices. Este mito le atribuye ciertos beneficios terapéuticos a las drogas, como por ejemplo que el alcohol purifica la sangre, que tomar licor es una buena medida para conservar el calor o que la marihuana cura el cáncer. Realidad: Si bien es cierto que algunos derivados de la marihuana son empleados con fines médicos en enfermos terminales, en países como Holanda, Estados Unidos y España, esto solo se hace bajo un contexto médico. En nuestro medio no hay autorización legal para utilizar la marihuana como medicamento.

Mito 9:

Todo adicto es irresponsable, cochino, degenerado, tramposo, mentiroso, manipulador, se hace la víctima. Este mito recoge todos los estigmas sociales que han caído sobre las personas con problemas de adicción. Realidad: Son rótulos o etiquetas que terminan señalando a los consumidores como desviados sociales que no merecen ningún tipo de ayuda. Acabar con este mito es muy importante, pues muchas veces las familias no son conscientes de la importancia de su acompañamiento dentro del proceso de tratamiento del enfermo.

Mito 10:

Para pasar bueno en la rumba hay que consumir drogas o alcohol. Este mito implica que: “rumba sin guaro no es rumba”, “hay que emborracharse para pasarla bueno, eso de quedar como medio prendo no aguanta”. Adicionalmente, muchos jóvenes consumen cigarrillos en las rumbas porque expresan que allí es imposible dejar de hacerlo y la música electrónica se siente mejor, por ejemplo, si se combina con popper y éxtasis. Realidad: Estos mitos están muy asociados a la presión de grupo y llevan a que muchos jóvenes, sin darse cuenta, pasan del consumo social a desarrollar una compleja adicción.

Mito 11:

Las drogas y lo sexual se la llevan bien. Desde tiempos muy remotos el hombre y la mujer han buscado sustancias que les permitan incrementar su placer sexual y han recurrido a plantas, alimentos y por supuesto, a compuestos químicos como lo son las drogas. Realidad: Aunque al consumirlas en dosis bajas, aparentemente aumenten el deseo sexual, los daños que producen de forma irreversible no hacen a las drogas muy recomendables, ya que de inicio y en pocas horas producen: fatiga, dificultad para concentrarse, anorexia, apatía, insomnio, pérdida de memoria, depresión, irritabilidad, dolores musculares, y por supuesto, problemas más graves como falta de deseo sexual, impotencia, frigidez y esterilidad.

Mito 12:

Mi hijo sólo consume licor y cigarrillo, pero no tiene otros vicios más peligrosos. Así se expresan los padres de familia sobre este mito que ha sido ampliamente difundido y que se fundamenta, erróneamente, en la idea de que el cigarrillo y el licor, por ser sustancias de comercio legal y socialmente aceptados “no generan dependencia y son menos perjudiciales para la salud”. Realidad: Lo cierto es que el alcohol y el cigarrillo son tan adictivos como las demás drogas y, cada año, mueren en el mundo unos 7 millones de personas por enfermedades asociadas al consumo de estas sustancias.

Mito 13:

Fumar un cigarrillo relaja y alivia el estrés. Realidad: El tabaco no tiene propiedades relajantes puesto que es un estimulante. La aparente sensación de “alivio” al fumar se debe a la eliminación de los síntomas de abstinencia (reacción física que ocurre cuando una persona adicta deja de consumir).

Mito 14:

Los cigarrillos bajos en nicotina no hacen daño, no son cancerígenos. Realidad: Aunque los cigarrillos bajos en nicotina y alquitrán son menos nocivos, se suelen fumar en mayor cantidad para conseguir la misma concentración de nicotina.

Mito 15:

Yo no dependo del tabaco, puedo dejar de fumar cuando quiera. Realidad: La dependencia del tabaco es difícil de cortar y para dejar de fumar hay que tomárselo muy en serio.

Mito 16:

Dejar de fumar es casi imposible. Realidad: Dejar de fumar tiene sus dificultades, como ocurre con cualquier otra dependencia pero es posible.

Mito 17:

El que más aguanta el alcohol es porque es más fuerte. Realidad: No existe relación alguna entre fortaleza o virilidad y “aguantar” un mayor consumo de alcohol.

Mito 18:

El alcohol afecta más a las mujeres. Realidad: Sí, las mujeres poseen menos volumen de sangre por lo que hay más concentración de alcohol en la misma.

Mito 19:

La marihuana es un producto inofensivo para la salud, ya que es un producto natural. Realidad: Producto natural y producto inocuo (que no hace daño), no son sinónimos. El tabaco y el opio también son naturales.

Mito 20:

La marihuana tiene efectos terapéuticos, por lo que no debe ser malo fumar de vez en cuando. Realidad: Los usos médicos de la marihuana se realizan de manera controlada y no tienen nada que ver con su abuso.

Mito 21:

El consumo de marihuana puede controlarse ya que no produce dependencia. Realidad: Existen estudios científicos que demuestran que su consumo continuado puede producir dependencia.

Mito 22:

Fumar marihuana resulta menos perjudicial que fumar tabaco. Realidad: El cannabis contiene muchos de los cancerígenos y mutágenos del tabaco y en mayor cantidad (un 50% más).

Mito 23:

No pasa nada si sólo se consume marihuana los fines de semana. Realidad: Consumir todos los fines de semana supone consumir más de 100 días al año lo que conlleva un riesgo evidente.

Mito 24:

La cocaína da estimulo Realidad: La cocaína tiene un efecto estimulante pasajero (dura entre 30 y 60 minutos) tras el cual se produce cansancio, decaimiento y depresión.

Mito 25:

La heroína, si se fuma, se puede controlar. Realidad: La heroína, de cualquier manera que se consuma, produce una fuerte tolerancia y dependencia.

Mito 26:

Si la heroína no está adulterada no es peligrosa. Realidad: la heroína en sí misma conlleva importantes riesgos que varían dependiendo de la forma de consumo.

Mito 27:

Es muy difícil contagiarse del VIHSIDA al consumir heroína. Realidad: Un consumidor de heroína que sea portador del VIH, si comparte la jeringa o mantiene relaciones sexuales sin protección, aunque sea una sola vez, puede contagiar a otro el VIH.

Mito 28:

Las drogas sintéticas son inofensivas. Realidad: Los efectos negativos que se producen inmediatamente después de su consumo son reconocidos por los propios consumidores

Mito 29:

El “cristal” es un éxtasis de lujo por su elevada pureza. Realidad: El “cristal” por el hecho de presentarse en polvo es fácilmente adulterable con otras sales o sustancias.

Mito 30:

El uso de éxtasis es compatible, sin aumentar el riesgo, con el de otras drogas. Realidad: Una amplia mayoría de las personas que toman éxtasis, lo consumen junto con otras sustancias, lo que aumenta los riesgos asociados al consumo de estas drogas.

Mito 31:

Las drogas tienen efectos afrodisíacos. Realidad: Aunque en un primer momento pueden utilizarse como ayuda para facilitar el acercamiento sexual, en realidad lejos de favorecer el disfrute de las relaciones sexuales, dificultan el orgasmo.

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