
Todo iba aparentemente bien y normal hasta que un dÃa vio como se besaban su hermana de 27 años y su hijo de 15. Blanca segura que nunca tuvo la menor intención de enamorarse de su sobrino pero que él se convirtió en el hombre que ella siempre habÃa anhelado, y que sus atenciones y detalles terminaron por convencerla de aceptar tener con él una relación. En este momento la familia está dividida, mientras que Blanca y el hijo de Martha, sólo esperan a que él cumpla la mayorÃa de edad para irse a vivir juntos.
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