
Allí todos le desean buena suerte y le recuerdan que las puertas del Santa María siempre estarán abiertas si decide volver. Sin embargo, al salir del lugar, Guerra se encontrará con María Alejandra, quien ahoga sus penas en el alcohol. Al igual que el día en que se conocieron él se ofrece a llevarla para evitar que maneje en estado de embriaguez. Al llegar a la casa de la joven residente, ésta lo invita a entrar para que pida un taxi. ¿Aceptará Guerra la propuesta? ¿Cambiarán sus planes de irse fuera del país?