Según los neurólogos, entre los 20 y 40 años, la denominada "memoria de trabajo" es la que realmente falla a la hora de olvidar nombres, fechas o sitios.
Cuando una persona no está atenta a lo que está leyendo o a lo que le están diciendo, el cerebro recibe la información, la procesa pero no la almacena, lo que provoca los olvidos. La memoria trabaja al ritmo de su concentración.
El cerebro tiene la gran tarea de recibir información y almacenarla. Cuando no se recuerdan con facilidad situaciones o datos, hay que diferenciar qué tipo de memoria está fallando.
Olvidar cosas como las llaves, una dirección o un nombre es normal, pero cuando ocurre con frecuencia puede afectar la calidad de vida.
Para los especialistas este trastorno es cada vez más común, porque se perdió el hábito de memorizar lo que vuelve al cerebro perezoso.
Evitar el cigarrillo y el exceso de alcohol ayuda a tener una memoria ágil. La ansiedad, el estrés y el ritmo de vida acelerado también contribuyen a los olvidos continuos.
Leer es muy benéfico para mantener ejercitada la memoria
Hacer crucigramas, armar rompecabezas o leer son algunas actividades que ayudan a ejercitar el cerebro. La clave para evitar los olvidos es leer detenidamente y asociar esa información con situaciones comunes.
No desperdicie los ratos libres, aprovéchelos en habilidades mentales. La desconcentración es muy común en los niños y afecta el rendimiento escolar por lo que los expertos recomiendan incentivar a los niños a leer, estimularlos a tener memoria visual y auditiva ayuda.
Alimentación rica en pescado, nueces, frutos rojos y vegetales ayudan a tener una memoria fotográfica.
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