
Ella siente en las noches que su lÃder religioso la persigue y para esto ora y llora en las madrugadas. Su familia está muy preocupada y aunque por momentos ella pide ayuda, pues ha llegado al punto de entregar sus joyas, ropa, electrodomésticos y hasta dinero de sus hermanos a su culto, dice que no puede evitar orar para la salvación de su alma. VÃctor, el segundo invitado, cuenta que, en la religión, encontró la manera de enderezar su vida pero para purificarse debe donar sangre y ya ha superado los 5 litros. Sin embargo, él también comenzó a escuchar la voz del lÃder que lo condenaba si no oraba o si no trabajaba para ellos, en palabras de VÃctor, “acoso espiritual”, situación que ya ha llegado a demandas.
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