
Entre tanto, Guerra se ve obligado a pedirle ayuda a Violeta, pues sus desmayos son cada vez más constantes. Ante la gravedad de la situación, el galeno no ve otra opción que quedarse en el apartamento de su amiga por si le ocurre algo durante la noche. Además, Catherín, empieza a poner sus ojos en un nuevo médico del Santa María, ¿de quién se tratará?.