
Quienes han visto a Hugo Gómez como el doctor Largacha en Don Chinche, como El embajador de la India o como Memo en La posada, no creerán que este tipo con cara de chiste estuvo a punto de ser sacerdote, que es filósofo y, además, arquitecto.
Los primeros años de vida de Hugo Gómez recuerdan inevitablemente a la Bogotá de mediados de siglo. Su cuento empezó un dÃa de abril de 1948, cuando la ciudad era la de los tranvÃas, los cielos grises, las aceras lluviosas y, por supuesto, cuando ocurrió el bogotazo. Le faltó poco para ser cura en el Seminario Menor del Colegio San Benito, donde estuvo interno. Pero allà empezó a meterse en el medio artÃstico, al que le ha dedicado los últimos veinte años de su vida.
Se inició como locutor deportivo de la emisora del claustro. Más tarde pasó al Seminario Mayor y, como cura que se respete, estudió filosofÃa. Ha trabajado en diferentes producciones, en teatro, comerciales, documentales cine y en la televisión consolidándose como un señor de la actuación. Las cámaras lo sedujeron tanto que dejó todo y le dedicó su vida a programas como Dialogando, Teatro Popular Caracol, Si nos dejan y Papi es un desastre. La fama lo acarició con el personaje del doctor Largacha en Don Chinche.
Desde entonces ha trabajado en Amar y vivir, El carretero, Ana de negro y El embajador de la India, entre otros. Ahora lo vemos todas las noches por Nuestra Tele en Amor En Custodia como Walter Camacho un hombre obsesionado por el juego que hará hasta lo imposible por seguir jugando.
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