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Hay momentos en que los efectos son tan buenos y reales que uno se llega a impresionar

Juan Pablo Espinosa
Última actualización: 19-08-2010 1:21 pm
Grabar esta serie le abre a uno los ojos, porque hay casos tan extremos que se podrían haber prevenido con algo tan sencillo como asistir al médico.

Además de las inducciones que les hicieron sobre todo el tema de la medicina, ¿investigó algo por su cuenta?, ¿tiene algún conocido que le ayudó en el tema?

Cuando empezamos las inducciones trate de hacer una investigación hacia que tipo de personaje eran emocionalmente, porque lo que quería saber era la parte psicológica de estas personas. Me entrevisté con varios médicos que conocemos en la familia. Me contaron cosas interesantísimas, como que la gente que estudia medicina son muy intelectuales, casi siempre tenían las mejores notas en el colegio. Eso les da que, sin ofender, tengan cierta arrogancia 

¿Le teme a la sangre?

Aquí entre nos, en mi inocencia lo que más me impresionaba era pensar que utilizaríamos sangre de animales o humana. Me preguntaba si para una escena iban a la tienda de la esquina a comprar un corazón. Pero me aclararon antes que todo iba a ser efectos especiales. Esto me ha descrestado, porque hay momentos en que los efectos son tan buenos y reales que uno se llega a impresionar.

¿A la mayoría de personas les da pereza asistir al médico, ¿A usted le agrada ir?

Odio ir donde el médico, pero grabar esta serie le abre a uno los ojos, porque hay casos tan extremos que se podrían haber prevenido con algo tan sencillo como asistir al médico cuando se tiene cualquier dolencia o síntoma por pequeño que parezca

¿Ahora con esta experiencia, valora más la profesión de médico?

He aprendido a valorarla y entenderla más, porque como ciudadano común de pronto no se puede ver la mística que hay detrás de esto. Uno va al médico y ve a un ser todopoderoso, que lo cura todo. He podido ver más su parte humana. Los residentes por ejemplo son personas que tienen turnos de 48 horas, nunca pueden dormir o comer bien. 

¿Qué piensa de las locaciones, esta clínica que se construyó exclusivamente para grabar la producción?

La primera vez que pisamos este set, yo no lo podía creer. Es el lujo más grande que yo he podido tener como actor. Sin exagerar, es lo más cercano a un set de Hollywood. Tiene todas las comodidades, todo funciona, los lavamanos, los quirófanos, las luces; todo prende, se apaga, pita. Ésto a nivel actoral ayuda mucho porque uno se mete de inmediato en situación

¿Alguna anécdota en las grabaciones?

En los cursos médicos, la producción nos dijo que teníamos que ver una cirugía. Yo soy como ‘gallina’ para eso, pero me aliviaba pensar que sería en video. La sorpresa fue grande cuando me di cuenta que en realidad seríamos parte de una cirugía: nos esterilizaron, nos pusieron guantes, bata, gorro, tapabocas y entramos al quirófano para ver una rinoplastia. Al principio no era tan impresionante porque no había mucha sangre, hasta que el cirujano sacó un martillo y literalmente le fracturó el hueso de la nariz al paciente. Fue de los momentos más fuertes que he vivido en el proyecto.

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El quirófano

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